DONDE ESTA LA JUSTICIA?LOS OKUPAS TIENEN EL PODER? PASO A PASO DE UN PROPIETARIO QUE NECESITA RECUPERAR SU VIVIENDA

SOLO EL PUEBLO SALVA AL PUEBLO

Hola buenos días.
Resumiendo tengo una familia alquilada con su contrato hace unos siete años y medio.
Pagaban 450€ y hace unos tres años le subí a 500.
Pagaban bien pero en el tiempo de la pandemia ,como no podían pagar les regalé cuatro meses, aciendome cargo de todo.
Meses después empezaron a pagar mal y tarde. Hace año y siete meses me llama y me dice que no me va a pagar más puesto que se ha separado y nada más.
Acto seguido me bloqueó en el móvil .
He venido en varias ocasiones para ofrecerles alternativas para que se marchará y nada.
Le ofrecí 2500€ para que se fuera y ni siquiera me contestó.
Actualmente llevo con el procedimiento año y medio y no se ha aclarado nada.

Firmado

Oscar Vinaza

CALLE BOTAVARA N 21 1 C

A LAS SEIS DE LA MAÑANA ,LOS VECINOS Y SU PRIMER CAFE

Y HOY DA LAS GRACIAS A TODOS LOS VECINOS AL BARRIO

GRACIAS A TELE PUERTO REAL Y DIARIO DE CADIZ

Cristóbal Perdigones
Redactor

Puerto Real, 23 de abril 2026 – 12:4

Cuando apenas tenía 18 años, Óscar Vinaza se compró, con toda la ilusión, una vivienda en la barriada de Río San Pedro, en Puerto Real. Con esfuerzo la amuebló para crear un hogar, aunque le duró poco. Cuestiones laborales le obligaron a buscar su futuro lejos de su tierra y acabó trabajando como mecánico en un hospital de Mallorca, donde ha formado su familia.

Para poder mantenerse en las Islas Baleares, Óscar decidió alquilar su casa. Al principio no tuvo problemas, pero desde hace ya un año y medio la inquilina no responde al pago del alquiler ni de las facturas de luz y agua, lo que ha llevado a Óscar a la desesperación. Tanto es así que ha dejado todo en Mallorca para acabar acampando en la puerta de su propia vivienda e intentar recuperarla

Tiene la sensación de estar manteniendo sobre sus espaldas a dos familias: la suya, con sus dos hijos, y otra ajena. “Yo eso no lo puedo soportar. Soy un trabajador, un currante que se ha portado muy bien con esta señora y no aguanto más la situación”, afirma desesperado.

Insiste, además, en que no es un especulador ni un gran tenedor de viviendas. “Le alquilé el piso muy confiado, con un contrato por 450 euros, y poco antes de que dejaran de pagar había subido el precio a 500 euros. Una cantidad muy asumible para un piso con tres habitaciones y vistas al mar, por el que ahora se cobran entre 800 y 900 euros”, explica.

Óscar Vinaza es propietario de una vivienda que sufre una inquiokupación
Óscar Vinaza es propietario de una vivienda que sufre una inquiokupación / C. P.

Recuerda también que durante la pandemia fue comprensivo con sus inquilinos. “Era consciente de que la situación era complicada para todo el mundo, y les dije que iba a arrimar el hombro y que la íbamos a soportar entre los dos, que no me pagaran el alquiler durante cuatro meses”, rememora Óscar.

Una vez pasada la pandemia, la situación empezó a torcerse. “Comenzaron a pagar mal y tarde, hasta que hace un año y medio me mandó un mensaje diciéndome que no me iba a pagar más, y me bloqueó”.

Desde entonces, ha intentado buscar soluciones sin éxito. “Yo soy un currante y puedo entender que, si alguien tiene problemas para pagar la vivienda hay que alcanzar un acuerdo, pero que no me hagan esto porque no me lo merezco”, lamenta. Actualmente, afronta los gastos de su familia en Mallorca y todos los derivados del mantenimiento de la vivienda en Puerto Real. “Me siento desprotegido y desamparado. ¿Quién me asiste a mí? ¿Dónde están mis derechos?”, se pregunta desesperado.

Hace casi un año, porque decidió esperar a ver si la situación cambiaba, inició un proceso judicial del que aún no tiene noticias. Cada mes que pasa, cada factura ajena que tiene que pagar, incrementa su angustia. “No duermo. Esto me está costando la salud. Así que he optado por acampar en la puerta de mi propia casa, donde veo a los inquilinos entrar y salir como si yo no estuviera, por hacer algo y que me ayuden”, señala.

La desesperación de Óscar y su familia ha sido tal que incluso ha llegado a ofrecer el perdón de la deuda a la inquilina. “Le planteé olvidarlo todo si se marchaban. Incluso les ofrecí 2.500 euros para que se fueran, pero ni siquiera me han respondido. Sigue viviendo en mi casa, con la luz, el agua y la comunidad que yo pago. ¿Es eso justo?”.

Loa vecinos del barrio se están volcando con él
Loa vecinos del barrio se están volcando con él / C. P.

Apoyo total de sus vecinos

Mientras Óscar espera soluciones en la puerta de su casa, los vecinos del edificio se están volcando con él. “Le ayudamos porque esto le puede pasar a cualquiera que tenga una vivienda”, comentaba una vecina. Otro le animaba a ser más contundente en su denuncia, pero “hay extremos a los que no quiero llegar”, afirma Óscar, en referencia a las empresas de desocupación. Se paran con él, le preguntan cómo ha pasado la noche y le ofrecen sus casas para lo que necesite. Pero Óscar solo quiere una: la suya.

Críticas a la justicia

Además de hacia la inquilina, las críticas de Óscar Vinaza se dirigen a la justicia, que “o no funciona o va muy lenta”. Se siente desamparado porque tiene la sensación de que nadie le escucha. “Si dejo de pagar el IBI, me lo reclaman por la vía de apremio y me embargan la nómina, mientras que a quien está disfrutando de mi casa no le pasa nada”.

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